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La avena



La avena es un superalimento, concretamente un cereal cuya planta pertenece a la familia de las poáceas, muy popular por las numerosas propiedades de la avena. Suele consumirse en forma de copos de avena, especialmente en el desayuno, por sus propiedades energizantes, o como leche de avena, rica en hierro y vitaminas, aunque también se consume agua de avena para adelgazar, por su efecto saciante.


La avena es una planta de raíces reticulares más abundantes que en el resto de cereales, con un tallo grueso, hojas planas y alargadas y flores que crecen en espigas.

Este cereal ya se cultivaba en Europa Central durante la Edad de Bronce y también en Asia Central, aunque se encontraron granos de avena en excavaciones egipcias.

La avena es fuente de proteínas, grasas vegetales y una gran variedad de vitaminas y minerales, así como de fibra, lo que significa que ayuda al buen funcionamiento intestinal y al proceso de la digestión. Además, es el cereal con mayor proporción de grasa vegetal, de grasas no saturadas y de ácido linoleico, por lo que ayuda a depurar colesterol malo de nuestro sistema circulatorio. También es rica en hidratos de carbono de fácil absorción, y en minerales como calcio, zinc, cobre, fósforo, hierro, magnesio, potasio, sodio; y vitaminas B1, B2, B3, B6 y E.


La avena tiene propiedades energizantes, por lo que se recomienda para personas que necesitan aumentar su capacidad energética, como los estudiantes o personas que padecen insomnio o estrés, además de propiedades saciantes y adelgazantes, y como alimento que regula el azúcar, recomendable para los diabéticos.

Las avenantramidas son unos polifenoles que se encuentran casi exclusivamente en la avena. Estos antioxidantes no solo combaten la oxidación celular sino que tienen un efecto regulador de la presión arterial y antiinflamatorio. Esto se debe a que aumentan la producción de óxido nítrico, un gas favorece la dilatación de los vasos sanguíneos.


La avena es rica en una fibra soluble llamada betaglucano, que es fermentable. Eso hace que tenga un efecto prebiótico en el intestino, es decir, que alimente las bacterias beneficiosas que componen la microbiota.

Los betaglucanos, al ser solubles en agua, forman un gel durante la digestión que enlentece el vaciado del estómago y el paso de los azúcares a la sangre.

Esto hace que la avena ayude a reducir los niveles de azúcar en sangre y a mejorar la respuesta insulínica. Se considera especialmente útil en casos de diabetes de tipo 2.


Los betaglucanos de la avena también contribuyen a reducir el colesterol malo LDL, en parte reduciendo la absorción del colesterol que aportan otros alimentos.

Por otro lado, sus avenantramidas pueden contribuir a evitar la oxidación del colesterol, especialmente si se consume la avena acompañada de alimentos ricos en vitamina C. Todo ello hace que la avena sea ideal para incluir en la dieta a fin de prevenir trastornos cardiovasculares.


La introducción temprana de la avena en la dieta de los niños reduce el riesgo de que desarrollen asma de tipo persistente. Como hemos visto, la avena no dispara el azúcar en sangre y esto puede resultar de ayuda en este sentido, pues evita los altibajos además resulta saciante. Ayuda a controlar la ingesta y a reducir peso.

A ello se suma el hecho de que la fibra de la avena mejora el estreñimiento. La avena contiene pequeñas cantidades de gluten, por lo que los celíacos no pueden incorporar este cereal a su dieta.

 

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