Encuentra tu paz interior


Últimamente se habla mucho de paz. La paz es un tema que no me gusta mucho abordar, y no porque no sea importante, sino porque en esta época de avances tecnológicos, culturales y sociales me gustaría que sobrara. En cambio, lamentablemente, todavía existe una gran necesidad de trabajar activamente para construir la paz en todas sus facetas. Cuando falta la paz en el exterior, debido a circunstancias que no podemos controlar o influir de ninguna manera, es inevitable sentirse perdido, desamparado, asustado y desorientado. Por eso es más importante que nunca empezar por la paz interior, aquella sobre la que tenemos pleno control y que nos puede llevar (veremos cómo) a una armonía más profunda con el resto del mundo y también a la paz colectiva. En este artículo, sugiero cuatro métodos para encontrar y cultivar la paz dentro de nosotros, especialmente cuando nos falta el suelo bajo los pies y sentimos que hemos perdido el control de nuestras vidas.



¿Porqué es importante encontrar la paz interior?

Muy a menudo nos sentimos egoístas por cuidar de nosotros mismos y de nuestra paz cuando nos encontramos en medio de una crisis global. Con tantas personas que sufren en el mundo, ¿cómo podemos centrarnos en nuestro ego? Pandemias, guerras, crisis económicas y climáticas son solo algunos ejemplos de situaciones que nos angustian hasta el punto de hacernos perder el rumbo y sentirnos casi responsables del sufrimiento de los demás. El estrés y la angustia psicológica causados ​​por estas crisis pueden activar de forma crónica nuestro mecanismo de lucha o huida, produciendo altos niveles sostenidos de cortisol y debilitando nuestro sistema inmunológico. Ni que decir tiene que si sufrimos, nos angustiamos e incluso nos enfermamos por situaciones inmanejables, no solo nos hacemos daño a nosotros mismos, sino que aumentamos el nivel general de sufrimiento en el mundo. ¿Cómo podemos ayudar eficazmente a los demás si no nos ayudamos a nosotros mismos en primer lugar?



Entonces, ¿nos tienen que importar un carajo los demás?

Absolutamente no. Cultivar nuestra paz interior es un trabajo que pasa por diferentes niveles de conciencia: el primero es una conciencia de nuestro estado emocional y nuestra influencia en los acontecimientos que lo provocan. Las primeras preguntas que debemos hacernos son las siguientes: ¿Cómo me siento? ¿Por qué me siento de esta manera? ¿Puedo controlar esta situación? ¿Puedo hacer algo concreto, que esté a mi alcance y que no me ponga en peligro para ayudar o contribuir a solucionar esta situación? Responder estas preguntas honestamente nos ayuda a comprender mejor los orígenes de nuestra angustia y a poner las cosas en perspectiva. Tomando la guerra actual como ejemplo, estas son mis respuestas: Me siento angustiada, impotente y frustrada. Me siento frustrada porque no es justo ni aceptable en nuestra época pelear guerras de poder, especialmente después de siglos de historia que deberían habernos enseñado cuáles son las consecuencias. Me siento angustiada porque tengo miedo de que esta situación pueda involucrarme a mí o a mis seres queridos. Me siento impotente porque personas inocentes están sufriendo y no puedo ayudarlas ni detener esta carnicería. No puedo controlar esta situación, es más grande que yo. Puedo hacer una donación, ofrecer mi ayuda para acoger refugiados, mostrar mi cercanía con las personas que sufren, mantenerme lo suficientemente informada para entender qué está pasando y por qué.


Con este pequeño autoexamen, he sondeado mi respuesta emocional a la situación y compilé una lista de acciones prácticas que puedo tomar para ayudar. Pueden parecer pequeños, pero eso es todo lo que puedo hacer ahora.


Una vez que se realizan estas acciones, no tengo más motivos para sentirme egoísta o desinteresada. Simplemente estoy cuidando mi salud mental, para no verme abrumada por una situación que no puedo resolver por mí misma. Practicar el autocuidado puede ayudar a aliviar la angustia y la ansiedad psicológicas causadas por estos eventos y prevenir resultados psicológicos negativos duraderos.


La Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como “la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a las enfermedades y las discapacidades con o sin el apoyo de un profesional sanitario”.


Cuando somos capaces de cuidarnos a nosotros mismos, somos más fuertes, más resilientes y capaces de cuidar a los demás, que es exactamente lo que necesitamos en este momento.