¿Quien eres de verdad?



Gran parte de nuestra identidad gira en torno a una serie de "historias" que construimos en nuestra cabeza para dar sentido al mundo. Estas historias suelen ser distorsiones cognitivas, es decir, aunque parezcan reales, no lo son. Una vez que tomamos conciencia de la naturaleza de estas creencias, es más fácil dejarlas ir y dedicarnos a descubrir nuestra verdadera identidad. En este artículo vemos cómo reconocer y superar estas falsas historias firmemente arraigadas en nuestra mente.



Atrapado en una historia que no existe

Todos nosotros estamos programados desde que nacemos para "existir" siguiendo ciertas reglas, que se basan en las opiniones de nuestros padres, hermanos, maestros, compañeros y la sociedad. Cada entrada externa es procesada por el cerebro para crear nuestra propia versión de la vida y cómo vivirla mejor. El problema es que, aunque estemos viviendo esta "vida ideal", no estamos necesariamente conectados con quienes realmente somos. Las historias que nos contamos a nosotros mismos tienden a ser autocríticas e inflexibles. El cerebro se enfoca en los juicios negativos y los amplifica, simplemente porque esto es lo que debería hacer en la naturaleza: mantenerse alejado del peligro. Curiosamente, este mecanismo mental también está relacionado con el dolor físico: activa nuestra respuesta de lucha o huida, es inflamatorio, sensibiliza nuestro sistema nervioso y en consecuencia sentimos más dolor. Estas "historias" sobre nosotros mismos que proyectamos en el mundo son la base del proceso que da forma a nuestro ego. Si se lleva al extremo, es un proceso deletéreo que es la causa raíz de muchos comportamientos incorrectos. El ser humano está enfocado en no ser vulnerable, porque amenaza su supervivencia. También sabemos que el dolor emocional es tan destructivo para nuestro bienestar como el dolor físico. Por esta razón gastamos una enorme cantidad de energía para parecer fuertes y capaces, tanto para nosotros mismos como para el mundo.



Nuestro poder en manos de otros

El problema es que este enfoque no puede funcionar. La respuesta de supervivencia que se encuentra en el origen del sentimiento que llamamos ansiedad es mucho más poderosa que nuestro cerebro consciente. Las consecuencias personales y sociales son graves. Nuestra "identidad" se define por nuestras construcciones mentales de nosotros mismos, la mayoría de las cuales son creadas por las percepciones y reacciones de las personas cercanas a nosotros. Este es un problema aún mayor si creciste en un ambiente caótico o abusivo. En lugar de sentirse seguro y conectado, está constantemente "en alerta" y necesita construir su identidad al mismo tiempo. El aspecto más difícil es que nuestra identidad se vuelve dependiente de ser aceptados y validados por los demás, pero al mismo tiempo casi nos sentimos llamados a negar la aprobación o incluso intimidar a alguien que consideramos más débil. Esta lucha circular por el poder continúa a lo largo de la vida, a menos que entiendas conscientemente y luches contra sus mecanismos.



Los "errores de pensamiento"

El Dr. David Burns, en su libro Feeling Good, describe diez "errores de pensamiento" comunes a todos nosotros. Estos son pensamientos negativos automáticos que se inculcan en nuestra mente desde la infancia. Algunas de las categorías son:

  • Para etiquetar

  • "Debería pensar"

  • Minimiza lo positivo