Svadhyaya el profundo conocimiento de uno mismo

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Que significa Svadhyaya

Como se practiva el Svadhyaya

Observación

Comprensión

Separación y unión 

El rol de la meditación

Svadhyaya es un término sánscrito usado en el hinduismo para indicar el conocimiento profundo de nosotros mismos, o el estudio de nuestro ser.

 

Si lo pensamos bien, es con nosotros que pasaremos toda nuestra vida, para bien o para mal. Sin embargo, ¿Cuántos pueden decir que realmente conocen su "yo"? Puede parecer una pregunta obvia, pero una vez que comenzamos a explorar este tema, nos damos cuenta de que hay algunos aspectos peculiares de nosotros mismos que nunca habíamos notado, por ejemplo, el uso repetido de cierta palabra, un tic nervioso al que nunca habíamos prestado atención. la atención, un hábito cotidiano que se ha convertido en un ritual.

 

Todas estas facetas y el camino para conocerlas y descifrarlas son la base del concepto de svadhyaya, el estudio de uno mismo.

El término deriva de la raíz sánscrita sva, que significa "uno mismo" o "uno propio", y adhyaya, que significa "lección", "lectura" o "conferencia". También se puede interpretar como proveniente de la raíz dyhai, que significa "meditar" o "contemplar". Ambas interpretaciones connotan un estudio profundo del yo.

 

Svadhyaya, en la tradición yóguica, se considera un niyama, que es un deber positivo y justo que pretende elevar una virtud humana. Niyama es de hecho uno de los pasajes de Raja Yoga que nos enseña a insertar cualidades positivas en nuestra vida diaria para elevar el alma humana y reemplazar los comportamientos negativos que previamente entendimos y luego dejamos atrás a través de yama, la primera etapa de Raja Yoga. 

Svadhyaya, entre los niyamas, es la práctica más ligada a uno mismo: podemos considerarla un verdadero acto de introspección y su finalidad es enseñarnos a distinguir entre lo que somos y los hábitos que hemos construido en el transcurso de nuestra vida. El resultado de experiencias y estímulos externos.

 

Al estudiarse uno mismo, es posible descubrir la Conciencia mayor que está presente en todo el universo y comprender cómo el yo individual encaja en esa Conciencia. La meditación y el yoga son formas excelentes de practicar svadhyaya, dirigiendo la atención hacia el interior en lugar de hacia el exterior (pratyahara).

 

El autoaprendizaje en yoga también significa estudiar el cuerpo y comprender sus necesidades y limitaciones.

¿Cómo podemos empezar a aplicar esta disciplina a nuestra vida?

Básicamente, svadhyaya se divide en tres etapas:

  • Observación: Aquí observamos nuestros pensamientos, acciones, comportamientos y hábitos y nos hacemos preguntas clave sobre ellos.

  • Comprensión: en esta fase tratamos de responder a las preguntas planteadas durante la observación, prestando atención a patrones de comportamiento influenciados desde el exterior y hábitos que realmente no nos pertenecen.

  • Separación y unión: en la última y crucial fase, nos separamos de todo lo que no nos pertenece y encontramos nuestro núcleo, el verdadero Yo, descubriendo cómo nos une a la Conciencia universal perfecta.

El primer paso es aprender a observarnos como si nos estuviéramos mirando en tercera persona, desde un ojo externo.

 

Es una acción que debe realizarse durante mucho tiempo, con paciencia y de manera profunda. No se refiere simplemente a mirarse en el espejo durante unos minutos, aunque aún puede ser útil: debemos aprender a observar a la persona en su totalidad, como si estuviéramos tratando de robar un secreto oculto.

 

Un consejo útil puede ser mirarse en el espejo como si estuviéramos mirando a alguien que no conocemos. De esta forma nos entrenamos para despegarnos de la visión “contaminada” que tenemos de nosotros mismos y aprendemos a examinarnos desde otros puntos de vista, descubriendo detalles que quizás antes pasaban desapercibidos.

 

Evidentemente, la meditación se convierte en una práctica casi obligatoria para acercarse a esta disciplina, ya que no hay mejor manera de despegarse de uno mismo que meditar profundamente. La meditación nos lleva a convertirnos en observadores y testigos de nuestros pensamientos y acciones, en lugar de dejarnos llevar ciegamente por ellos.

Cuanto más meditas en ti mismo, más preguntas te haces: ¿por qué cambio la velocidad de mi respiración cuando hago o veo algo específico? ¿Empiezo a caminar con la pierna derecha o con la pierna izquierda? ¿Cómo sostengo mi espalda cuando estoy sentado?

 

Cuanto más sigamos con esta disciplina, más preguntas surgirán espontáneamente: algunas serán útiles para el propósito, otras solo nos harán comprender cuántos de nuestros gestos cotidianos son en realidad el resultado de una repetición mecánica diaria.

 

A medida que profundizamos, las preguntas se vuelven importantes y menos superficiales a medida que comenzamos a llegar al centro de nuestro ser. Profundizando en nuestro ser, junto a los hábitos también descubriremos los prejuicios: no solo los que tenemos hacia los demás, sino también los que tenemos hacia nosotros mismos y que nos limitan o imponen una determinada conducta. Estos estarán entre los más importantes de comprender, y luego los disolveremos lentamente hasta que podamos separarlos de quienes realmente somos.

Al final del camino de la introspección, llegaremos a comprender qué acciones y pensamientos identifican al "verdadero" Yo y cuáles son, en cambio, solo una fachada construida para el "rol" que hemos decidido interpretar o que las situaciones que hemos vivido. nos impone.

 

Svadhyaya se revela en la imagen yóguica tradicional del océano y sus olas. Aquí cada ola, viajando sobre la superficie del mar, se compara con un individuo. Destaca por su posición en el espacio, así como por otras cualidades como la forma y el color, pero la sustancia de cada ola es el propio mar. Las ondas y la sustancia de la que surgen son las mismas. Y como las olas individuales son parte del mar, no aumentan ni disminuyen la inmensidad del agua de la que están hechas. Una ola no es otra que el mar, aunque tiene su propia identidad individual cuando se manifiesta.

Como las olas del mar, se dice que la conciencia individual nunca se separa de la Conciencia infinita en la que habita su ser. Las mentes individuales tienen cualidades, preferencias y colores distintivos, pero no son completamente autónomas.

 

Cada mente es una ola en una vasta extensión de Conciencia. En la etapa de separación y unión traemos a la conciencia la experiencia de esa inmensa Conciencia, el Ser (estas palabras se escriben con mayúscula para distinguirlas de la conciencia ordinaria y la identidad del ser).

 

Así como podríamos teorizar que un día una ola podría descubrir su naturaleza acuosa, así un ser humano puede descubrir la Conciencia profunda que es la sustancia de la conciencia individual. Este proceso de autodescubrimiento es la esencia de svadhyaya.

Como hemos mencionado, la meditación es un proceso clave en este camino.

 

Svadhyaya consiste en grabar repetidamente la idea de la Conciencia infinita en la mente y volver continuamente a una visión intuitiva de la misma. Esto se logra a través de recitaciones contemplativas (generalmente tomadas de textos sagrados) y meditación en un mantra.

 

Cuando la mente es transparente, cuando no está distraída por pensamientos que compiten entre sí o perturbada por gustos y disgustos, no oculta el Sí mismo. En tales momentos se dice que está "lleno de sattva" (el principio de claridad y equidad mental). Este estado es el propósito de svadhyaya, porque permite que la experiencia de la autoconciencia impregne la mente.

Aquí hay algunos consejos para practicar svadhyaya a través de la meditación:

  • Busque escrituras inspiradoras, lecturas, poemas o conferencias dadas por maestros que parecen haber adquirido conocimiento interior. Utiliza estos recursos para la contemplación del Ser. Si aún no lo tiene, elija su propio mantra para repetirlo en meditación durante 10 a 20 minutos todos los días.

  • Puedes elegir lo que quieras, pero el mantra tradicionalmente asociado con svadhyaya es Tat tvam asi. Este mantra se puede traducir como "tú eres lo que buscas".

  • Deja que el testigo silencioso, la conciencia que habita en ti, despierte gradualmente. No tengas prisa ni expectativas, no te juzgues a ti mismo. Es una búsqueda silenciosa y profunda, que debe estar movida por la curiosidad y no por la impaciencia.

Conclusión

Svadhyaya es un estudio continuo, constante y profundo de nosotros mismos: al igual que las investigaciones más clásicas, es necesario experimentar de tantas maneras como sea posible sin juzgar, aprendiendo a comprender cuáles son las respuestas, pero sobre todo cuáles son las preguntas correctas que debe ser preguntado Nunca dejas de aprender sobre ti mismo, porque nunca dejas de crecer mientras estás vivo.

 

Aprender a vernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea liberándonos de los prejuicios del ego (que altera nuestra relación con la Conciencia universal) es una de las mayores revelaciones de la meditación. Otra enseñanza importante de esta profunda introspección es que los hábitos que poco a poco hemos ido separando de nuestra persona son cosas que todos llevamos consigo, para bien o para mal: ser conscientes de ello nos hará más empáticos con las acciones de los demás, así como para poder acercarnos un poco más a la comprensión y alejarnos de los prejuicios.

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