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VOLVER A "SENTIR" EL MUNDO A TRAVÉS DE LA MEDITACIÓN


En la búsqueda de mi “yo”, miro con otros ojos las palabras que usamos para contar lo que nos sucede, en mi caso “absurdo” y “paradójico”.


Volver a escuchar empezando desde las palabras

Absurdo La palabra absurdo proviene del latín absurdus = disonante, que a su vez está formado por el prefijo ab = quitar y de hermana = jugar, así que como veis volvemos a nuestros sentidos y nos damos cuenta que aún en una situación tan compleja estamos usando uno de los cinco sentidos, más precisamente el oído, para representar lo que estamos sintiendo. Este evento, la pandemia, parece tan lejos de nuestra armonía que de alguna manera percibimos la discordancia, el chirrido, la disonancia de todo. Sin embargo, no es exactamente así: en el fondo sabemos que esto es la Naturaleza. Pase lo que pase, salto de especies o forzamiento humano, esto no es más que el sistema inmunológico de la Tierra para defenderse o evolucionar. Desde luego es un pensamiento paradójico (precisamente) lo que acabo de formular y ciertamente plantear desde un punto de vista que no es sólo humano. Por otro lado no podemos olvidar el dolor, el cansancio, la responsabilidad, la muerte, pero también la solidaridad, la conciencia, la compasión que todos estamos experimentando, más o menos. Y es precisamente por eso que la palabra "paradójico" es tan apropiada.


Paradójico Paradójico viene del griego para = contra y doxa = opinión común. La opinión común es la que hoy nos hace sentir parte de algo, de un acontecimiento en un momento histórico dado junto a otros, en comunión con otros y al mismo tiempo nos hace sentir “en contra” porque sabemos que para todas las demás formas de la vida es lo mismo. Ciertamente por el momento me sugiere ponerme mentalmente en posición de "escucha", dispuesto a escuchar lo que nos dice la naturaleza, lo que nos dicen nuestros semejantes, lo que nos estamos pidiendo a nosotros mismos. Y precisamente de estas reflexiones me inspiré para el ejercicio de meditación que os propongo.



Ejercicio de meditación para volver a sentir

Este ejercicio tiene como objetivo alinear nuestra energía (a través del sentimiento) con la energía del mundo que nos rodea. Sirve para sentirnos parte de un organismo mayor, la Madre Tierra, y sincronizar nuestras energías con las suyas para percibir menos la disonancia del tiempo actual. Busca un lugar tranquilo, mejor al aire libre (en el jardín o en el balcón) y si no puedes, acércate a una ventana abierta. Siéntese cómodamente en un cojín con las manos hacia afuera, apoyadas en las piernas. Apoya tu columna contra la pared, un árbol, el sofá, siempre que encuentres apoyo (lo necesitamos). Comience a tomar respiraciones largas y profundas dirigiendo el aire primero hacia los pulmones y luego hacia el abdomen y continúe hasta que la respiración se vuelva profunda y regular. Puede que le resulte difícil canalizar el aire hacia su vientre, que podría moverse a sacudidas más que con fluidez: no se preocupe, deje que se expresen estos movimientos que representan el deseo de contenerse, de contraerse; son mecanismos instintivos de ansiedad y miedo, no hay que combatirlos, hay que vivirlos y luego superarlos. Cuando la respiración sea fluida y lenta, presta atención a los sonidos que percibes con los ojos cerrados; cada sonido le dice al mundo que lo rodea. Por ejemplo, en este momento escucho el canto de los pájaros en el bosque y el rugir del agua, pero también el trabajo de los leñadores y el sonido de las campanas.


Incluso si los sonidos que escuchas te devuelven a la situación actual (campanas de funeral o sirenas de ambulancia) no los ahuyentes: toma todos los sonidos y colócalos en un globo hecho de un elemento fluido. Pensé en el agua porque me inspiró el arroyo cercano, pero también puede ser una luz azul como la de las ambulancias o un globo de materia luminosa como el sol. Lo que viene a tu mente está bien, siempre y cuando sea fluido y conmovedor. Ahora imagina ver este globo acercándose a ti y envolviéndote lentamente, hasta que te conviertas en parte de la energía del globo. A través de tu respiración la mueves a tu antojo como si estuvieras jugando con un globo lleno de agua. Cuando sientas que dominas el sonido y el movimiento con tu respiración, visualiza tus manos quitándote este globo y sacándolo de nuevo. Al extender tus brazos, lo expandes hasta el infinito, no para dispersarlo sino para extenderlo: el sonido, la energía, la respiración, el pensamiento se vuelven uno. Entonces te sientes alineado y parte del pulso del mundo, en armonía, completamente dentro de él y ya no indefenso frente a un enemigo invisible. Lentamente vuelve a ti mismo, vuelve a la respiración lenta y profunda y agradece a la Madre Tierra por la Vida que nos regala en cada momento.

 

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