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SIETE ACTITUDES CLAVE PARA UNA VIDA FELIZ SEGÚN JON KABAT-ZINN


Jon Kabat-Zinn es un profesor de medicina estadounidense considerado el padre del mindfulness moderno. En 1979 fundó el famoso programa Mindfulness-Based-Stress-Reduction (MBSR) en la Universidad de Massachusetts, con el objetivo de tratar a los enfermos crónicos a través de un enfoque centrado en esta particular técnica de meditación. Autor de numerosos libros y programas de meditación guiada, Jon Kabat-Zinn ha contribuido a la adopción cada vez mayor de la atención plena en las instituciones occidentales tradicionales, como la atención médica y los hospitales, las escuelas, las empresas, las prisiones y las asociaciones deportivas.



A lo largo de sus años de estudio y divulgación, Kabat-Zinn ha elaborado una lista de siete actitudes clave para una vida más feliz, todas ellas basadas en el enfoque mindfulness. En este artículo descubrimos qué son y cómo podemos integrarlos en nuestra vida para llevar todos los beneficios del mindfulness a nuestro día a día.


Las siete claves para una vida feliz de Jon Kabat-Zinn


No juicio

La práctica del no juzgar es prestar atención a nuestras opiniones a medida que surgen y comprender su naturaleza, actuando como observadores externos. Jon Kabat-Zinn habla sobre cómo la mente humana tiende a categorizar todas las cosas, incluidos nuestros pensamientos, en compartimentos estancos como buenos, malos y neutrales. Al adoptar una perspectiva sin prejuicios y ser plenamente conscientes de que podemos obtener la mayor alegría de las cosas buenas, aceptar las cosas malas (haciéndonos menos daño a nosotros mismos) y estar más atentos a las cosas neutrales, podemos darnos cuenta de cuánto contribuye cada uno de estos aspectos a enriqueciendo nuestra vida. Por ejemplo, en lugar de juzgar una mala experiencia e involucrarnos emocionalmente en ella, podemos simplemente dar un paso atrás, verlo por lo que es (una lección de vida), aceptar sus implicaciones y seguir adelante. Por supuesto, los pensamientos de juicio siempre surgirán en nuestra conciencia (son parte de la naturaleza humana), pero con este enfoque podemos simplemente observarlos y dejar que pasen sin actuar y sin dejar que nos afecten. Hablamos más sobre no juzgar en este artículo.



Paciencia

Este talento habla por sí mismo, pero aún muchas personas no logran comprender su importancia. Tener paciencia simplemente significa dejar que las cosas se desarrollen a su debido tiempo. La meditación, por ejemplo, no es difícil de aprender en sí misma, pero requiere paciencia y perseverancia. Se necesita un tiempo para ver los beneficios, por lo que es necesario ser constante. Hacerlo una vez a la semana es útil, pero cuando encuentras tiempo para practicar todos los días, la evidencia muestra que en realidad estás reprogramando tu cerebro, entrenándolo para la conciencia, la calma y la serenidad. Esta actitud también se trata de ser pacientes con nosotros mismos, no establecer expectativas poco realistas para lograr una meta en un momento específico y ser pacientes con otros que han vivido sus vidas a través de una variedad de circunstancias de las que no somos conscientes.



Mente de principiante

Ver el mundo como si fuera la primera vez y ver sus infinitas posibilidades es la clave de esta mentalidad. El conocimiento puede limitar la percepción de lo que no sabemos, por lo que una parte clave para volverse sabio (en lugar de inteligente) es sentirse cómodo con lo que no sabemos. Cuando acumulamos mucho conocimiento y nos volvemos obstinados, podemos perder fácilmente el contacto con las pequeñas alegrías de nuestra vida. Mantén el entusiasmo y la ingenuidad de un principiante hambriento de saber cuando te enfrentas a algo que no sabes o no entiendes: te asombrarás de lo mucho que puedes aprender de esa experiencia.



Confianza

La confianza consiste simplemente en escuchar nuestro cuerpo y nuestras sensaciones. Esta habilidad nos ayuda a confiar en que si dejamos de lado las ansiedades sobre el futuro y los arrepentimientos del pasado y vivimos plenamente en el presente, todo estará bien. Cuando cultivamos la confianza en nosotros mismos, construimos una sensación de calma y paz que nos permite saborear el aquí y ahora al máximo, incluso comenzando a confiar más en otras personas, porque no estamos sacando conclusiones precipitadas sobre lo que podrían hacer o poner. cuestionando sus motivos. Existimos en el presente e interpretamos sus palabras y acciones por lo que son ahora. Escuchar realmente a los que nos rodean con una mente abierta y presente crea fuertes conexiones humanas, que a su vez alimentan nuestra confianza en nosotros mismos.



No esfuerzo

En el mundo de hoy, siempre estamos tratando de llegar a alguna parte, corriendo constantemente hacia un nuevo destino. Pero un aspecto importante de la conciencia es darte cuenta de que ya has llegado, aquí y ahora. No podemos vivir en nombre de una hipotética felicidad futura si todo lo que estamos haciendo es sacrificar nuestro bienestar en el presente. Nos decimos a nosotros mismos que seremos felices cuando obtengamos un título, una promoción, nos casemos, tengamos hijos, cuando nos jubilemos. Este es el único momento en que podemos ser felices: la conciencia es el arte de detenerse, apreciar dónde estamos y con quién estamos, en lugar de centrarnos solo en el mañana.



Aceptación


Aceptar las cosas como son es quizás uno de los actos más difíciles de todos. Aceptar algo no significa que no podamos hacer nada para cambiarlo: la idea es que, a través de la conciencia, puedas ver las cosas como son objetivamente y decidir cómo actuar con mayor claridad. Muchos creen erróneamente que la conciencia de alguna manera lleva a aceptar la injusticia y el sufrimiento, ¡pero es todo lo contrario! Cuando nos aceptamos a nosotros mismos, a los demás ya las situaciones que nos rodean, podemos actuar con inteligencia emocional y compasión para cambiarlas, en lugar de enfadarnos o tener miedo.



Dejar ir

Al identificar los apegos que nos hacen sufrir, podemos rastrear las raíces de nuestra ira, miedo o tristeza y comprender mejor por qué reaccionamos de la manera en que lo hacemos en determinadas circunstancias. Una vez que aplicamos la conciencia a nuestros apegos, gradualmente comenzamos a comprendernos a nosotros mismos y, en consecuencia, a sentir compasión por nosotros mismos. Esto nos lleva a liberarnos gradualmente del sufrimiento, en lugar de considerarlo una parte de nosotros o un castigo necesario. Mirarnos desde afuera, como nos miraría un querido amigo, es una excelente manera de identificar mejor los bloqueos emocionales que nos mantienen atados a ciertas personas o situaciones y dejarlos ir sin sentirnos culpables.


Conclusión

Estos sencillos pero efectivos ejercicios de conciencia, si se practican a diario, nos ayudan a ver la vida bajo una nueva luz, observando con otros ojos lo que sucede dentro y fuera de nosotros. No hacen falta grandes revoluciones ni gestos majestuosos para ser más serenos: todo ya está dentro de nosotros, solo tenemos que aprender a escucharnos con las herramientas adecuadas.

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