MINDFULNESS EN LA ESCUELA: MEDITACIÓN Y HABILIDADES SOCIOEMOCIONALES PARA PROFESORES Y ALUMNOS


Las figuras de la educación juegan un papel central en la sociedad. Son los encargados de criar niños y adolescentes conscientes, capaces de gestionar sus emociones y afrontar con serenidad cualquier situación.


Pero los educadores y profesores a menudo están sujetos a estrés debido a varios factores: clases con más de 25 alumnos, falta de personal, relaciones con familias y colegas, bajo reconocimiento social, salarios inadecuados. Fijar nuestras esperanzas en un cambio de arriba hacia abajo en el sistema escolar no es la solución.


Si se diera este cambio, seguramente habría un ambiente más favorable y los docentes se verían beneficiados. Pero, ¿estamos seguros de que no intervendrían nuevos factores para generar estrés? De hecho, el estrés no depende de la situación en sí, sino de nuestra percepción de la situación y de cómo reaccionamos ante ella.


Independientemente de cómo será el futuro de la escuela, es bueno que los educadores y los profesores empiecen a cuidarse hoy para ser un mejor ejemplo en la vida y en la escuela y puedan garantizar un ambiente seguro y de escucha en el que los alumnos se sientan serenos y tranquilos. protegido.


El mindfulness en la escuela puede convertirse en una herramienta fundamental para entrar en contacto con tus recursos internos, para frenar, reconocerte y encontrarte, para cuidar tus emociones. Una herramienta que experimentas en ti mismo y que, solo después, puedes transmitir a tus alumnos.



La escuela que me gustaría

Imagina una escuela donde los niños y los maestros sonrían. En el que se respira bondad. En el que los castigos dan paso al diálogo y se exige el silencio con respeto, sin necesidad de gritar. Una escuela donde los niños aprenden a reconocer sus emociones, a acogerlas ya escucharse a sí mismos. En los que no se avergüencen de llorar, en los que no teman equivocarse.


Una escuela donde los niños se sientan seguros, amados y que los adultos se preocupen por ellos. Esta escuela es posible solo si los maestros son los primeros en predicar con el ejemplo.


A menudo se buscan soluciones para resolver el manejo de situaciones "difíciles" relativas a los niños y su comportamiento: las diversas estrategias educativas y didácticas, aunque válidas, a menudo son ineficaces si no están respaldadas por la práctica y repetidas en el tiempo.


Pongamos un ejemplo: invitar a los niños a que se calmen, a hablar en lugar de reaccionar impulsivamente, pedir hacer las paces con tu amigo después de experimentar un mal es, sobre el papel, absolutamente correcto. Pero todo esto de poco sirve si el maestro es el primero en perder la paciencia y gritar cuando hay una situación difícil o si no se permiten errores en el aula.


Por eso es importante que los educadores y maestros inviertan primero en sí mismos, acercándose a la práctica de la meditación y encarnando una forma de vida más consciente. Los niños necesitan consistencia.