La relajación es una habilidad

Actualizado: 30 oct


Lo más probable es que en algún momento de tu vida alguien te haya dicho que te relajaras. Es posible que haya escuchado este consejo de un compañero bien intencionado que intenta ayudarte, de sus padres o de un amigo que siempre parece mantener la calma en cualquier situación. Que te digan que te relajes puede percibirse como una invitación agradable, pero también como una especie de insulto. Mucho depende del contexto, pero también de lo bien que hayamos desarrollado la capacidad de relajación. Sí, la relajación es una habilidad. No es un hechizo o truco que pueda inducir mágicamente un estado de calma, y ​​no es un botón que pueda presionar para ingresar repentinamente al modo Zen. Darse cuenta de esto puede ser un poco decepcionante, pero al mismo tiempo es un gran alivio. Cuando era joven, me advertía constantemente que debía relajarme más, solo para descubrir que mi rigidez no me ayudaba en absoluto. De hecho, tratar de obligarme a relajarme a menudo ha empeorado mi estrés y tensión. En lugar de esperar encender y apagar la relajación como un interruptor de luz, a lo largo de los años he aprendido las herramientas para llevarme suavemente a un estado de relajación mental y calma. Estas herramientas me ayudaron a desarrollar la práctica de la relajación para que, poco a poco, un día a la vez, se convirtiera en mi estado predeterminado. De esa manera, cuando me golpea el estrés, siempre estoy preparado para manejarlo.


Cómo cultivar la capacidad de relajarse

La palabra “relax” puede evocar imágenes de unas vacaciones en la playa, un paisaje de montaña o un fin de semana en el sofá viendo la tele. La buena noticia es que estar en un estado relajado no se trata de tu ropa, tu ubicación o si tienes o no acceso a una playa tropical blanca.


Al desarrollar la relajación como una habilidad, puedes llevarla contigo dondequiera que vayas. Los siguientes pasos son mi estrategia para perfeccionar mis habilidades de relajación:

  1. Crea espacio.

  2. Mantén tu espacio.

  3. Aprovecha la conexión mente-cuerpo.

  4. Usa tu cuerpo.

  5. Reorganiza tus pensamientos.

  6. Ve donde fluye la energía.

  7. Prepara lo que necesitas para la relajación.

  8. Repetir.

Repasemos estos pasos uno por uno.



Crea espacio

Crear espacio significa darnos el espacio y el tiempo adecuado para nuestras actividades. También significa dar la bienvenida a lo inesperado con el espíritu adecuado. Te diré algunas cosas que la relajación no es: apresurarse, correr o luchar contra el tiempo. No es forzar, competir o competir. Al crear espacio, elimina la probabilidad de encontrarse con una de estas actividades frenéticas, como competir por un espacio de estacionamiento, salir de la casa en el último minuto o correr al trabajo. Crear espacio significa, por ejemplo:

  • bebe tranquilamente tu té durante 10 minutos antes de salir de casa

  • dar un paseo durante la hora del almuerzo en lugar de seguir trabajando y

  • respondiendo correos electrónicos

  • levantarse cinco minutos antes para disfrutar de una meditación

  • no te estreses con cada semáforo en rojo y piensa que tendrás más tiempo

  • para escuchar tu música favorita

La relajación surge cuando te permites el espacio y el tiempo para dejar que surja.


¿Cómo se crea este espacio? Me gusta pensar en ello como el acto de dibujar márgenes imaginarios alrededor de todo lo que haces. Es en esos márgenes que defines el territorio en el que la relajación puede vivir y prosperar. Por ejemplo, si su día de trabajo comienza con una serie de reuniones, puede tener la tentación de ir directamente al trabajo una vez que hayan terminado. En cambio, si puede, tómese un momento para respirar y volver a sí mismo antes de comenzar a trabajar nuevamente. Podrías ir al baño, sin importar si lo necesitas o no, levantarte para tomar un té o simplemente sentarte tranquilamente y sentir las sensaciones en tu cuerpo. Si bien puede parecer irrelevante, estos pequeños momentos de conciencia se suman y crean una mayor sensación de relajación. La mente aburrida, agitada, estresada o ansiosa odia delimitar su espacio. Él cree que más es mejor: hacer más, pensar más, planificar más. Quiere llenar tanto espacio como pueda, para evitar esas sensaciones desagradables que surgen cuando hay silencio por todas partes. En segundo lugar, el espacio no se da por sentado. Es un privilegio, lo que significa que no to